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15 may 2010

Sueño del 6 de Mayo de 2011

Soy joven, tengo una hija. Y mientras la cuido, leo El Mercurio. En una de las páginas hay una columna de una periodista, delgadísima y sonriente, que está narrando su experiencia con la danza en Inglaterra. Durante la narración, ella pide un consejo a una amiga: Un antiguo amante, a quien ella quiso y él dejó, le envía un mensaje. Le pide verse nuevamente con ella. ¿Debo verlo, le pregunta?. Y cuando sucede eso, yo ya no soy yo y me transformo en ella, y aparecemos en un castillo en Inglaterra, vestida ya de malla negra, piel blanquísima, siguiendo las órdenes de mi maestra de baile.

Comienzo a vivir esa historia de amor. El rubor y la inquietud que aparece cuando por primera vez lo vé. Comienzo a sentir como ese amor empieza a crecer y a transformarlos. Y al amor se suma la pasión. Y crece y crece, y es bello y es hermoso. Yo voy sintiendo ese amor, pero también voy sintiendo celos, celos increibles de no ser yo ese gran amor.

Luego, repentinamente se transforma en algo más grande que el sol, que de tanto crecer termina quemando todo y finalmente explota.

Y veo cómo queda el mundo de destruído, como el fuego arrasa todo a su paso. Escucho el llanto de la gente que lo pierde todo, familia, hogar, amigos. Y sobre ese mundo cae una lluvia eterna, que no lava, sino que destruye. Y siento el infinito dolor que siente ella, el abandono y la soledad que siguen después, y siento también rabia y odio, y quiero matar al que la hizo sufrir.

Y sintiendo eso del dolor y del odio, cuando yo, que leo el diario, me mira a mi, que sueño, y me dice con su cara roja de rabia: "¡Despierta!". Y despierto.

Sueño del 4 de Mayo de 2011

Cuando niño, en los 70, había una revista de Ciencia Ficción, Infinito creo que era su nombre. Trataba de un grupo secreto que viajaba en el tiempo solucionando problemas. En la mayoría de las historias, la acción transcurría en el pasado de Chile.

El grupo era comandado por un hombre enigmático, completamente calvo, del que no se sabía nada.

Una de las historias trataba de que el grupo viajaba en una nave hasta el fin del Universo, en ese lugar el calvo tomaba una nave más pequeña y caía por un lugar, yendo a dar a otro Universo. Pérdido y desorientado comenzaba a viajar por lugares poblados de seres míticos: gigantes, demonios y dioses. Por lugares de formas y colores imposibles.

Para esos seres, él era insignificante como una hormiga, así es que lo ignoraban completamente.

Vagó, cruzó desiertos, mares e islas colgadas del cielo. Por algún motivo, él ni envejecía y no sentía ni sueño, ni sed.

Si en ese lugar existía el tiempo, tampoco él lo entendía. Después de mucho ir y venir, y ya rendido y sin esperanza, llega a un lugar donde hay una diosa gigantesca, hermosísima, de color dorado y vestida como las mujeres del oriente antiguo.

Entonces él le habla, y le habla durante un tiempo infinito, le habla de todas las formas que conoce y en todos los idiomas que sabe. Le cuenta que está perdido y que quiere volver a su Universo. La diosa, silenciosa, sumida en quizás qué pensamientos, lo ignora hasta que, repentinamente lo mira, lo entiende y accede a su deseo.

El calvo vuelve a su Universo, pero a un tiempo anterior, y se siente como Sísifo, condenado a repetir por la eternidad esa experiencia. Condenado a volver a verla y a no tenerla.

Eso soñé, y yo era el calvo.

21 abr 2010

Sueño del 21 de Abril de 2011

Hace dos noches, soñé que caminaba por Providencia, en el sector que está detrás del Parrón, terreno desigual y con las raices de los árboles rompiendo la vereda.

Yo era un periodista que iba hacia el encuentro de mi entrevistada, una revolucionaria, la Comandante Xxxxxxxx. Esta se realizaría en un hotel, con la estética típica de las casas de Valparaíso: madera, 3 pisos, antigua, y con vista hacia el mar. Muy similar a la casa donde está el Restaurant Concepción.

El lugar tenía mucha seguridad, y había que pasar varios controles, hasta llegar a la entrevistada. Al aproximarme, me fijo en que está sentada sóla, en la semisombra, en una mesa redonda muy pequeña. Lleva uniforme naranja y una gorra bien puesta, el cabello le cae con soltura bajo sus hombros. Me siento y conversamos, no se de qué, y aquí el sueño se comienza a desgranar. Ya no lo recuerdo.

15 abr 2010

Sueño del 15 de Abril de 2011


Este sueño no lo recuerdo completamente, sólo recuerdo hasta cierto punto y después de eso ya no hay nada.

Soñé que estaba muerto y que estaba en una plaza desnuda y en la oscuridad. La plaza era grande y totalmente encementada.Yo estaba sólo, hablando algo en voz alta cuando escucho a alguien gritándome:

- Ustedes saben que no se habla en el patio de los callados.
- Es que esto es importante señor conejo, tengo que saber la diferencia entre estaba y estuvo muerto.
- ¿Por qué tienes que saberlo si ahora mismo ESTAS muerto?
- Si, eso lo sé, sucede que anoche me dispararon con una pistola cargada de sonrisas.
- Sabes bien que la pistola no disparó ningún tiro.
- Pero la flaca me mató igual, entonces quiero saber si estaba muerto y si al matarme vivo ahora, o si sigo tan muerto como siempre.
- Te insisto que no te disparó, lo más probable es que te hayas quemado con sus manos frías.
- Pero me mató igual, entonces ¿estoy ahora vivo, o sigo muerto?

Hasta aquí recuerdo, después de esto termina el sueño.

21 mar 2010

Otro sueño que recuerdo

El sueño lo he dividido en tres partes, porque me ha parecido que son tres sueños en uno.

La primera parte comienza cuando hay una guerra y yo formo parte de un equipo de cuatro que buscamos, guiados sólo por una leyenda, el lugar donde se encuentra el arma que derrota a nuestros enemigos. Viajamos en un jeep viejísimo por el desierto, y vamos huyendo del enemigo, el que nos persigue en gran número y muchísimo mejor preparados que nosotros.

Luego de huir durante mucho tiempo, encontramos el lugar, que se encontraba después de unos portones con candados. Los abrimos y seguimos, hasta que el enemigo aterriza frente a nosotros en un avión gigante. Nos rodean y apresan con cadenas. Detenidos y esposados, y ya desanimados descansamos esperando que se selle nuestro destino. ¡Tan cerca estuvimos de conseguir nuestro objetivo, y fracasamos! De repente, entendemos que el lugar no es un lugar, sino una actitud, y que el arma no es un arma sino el canto. Cuando entendemos eso, entendemos también que cualquier lugar era tan bueno como este, pero que sin haber hecho este recorrido, nunca habríamos llegado a esta comprensión. También en ese instante aprendemos a cantar, que no era más que ser uno con todo, y todo en uno. En lo práctico podías hacer que la materia te obedeciera, así es que le pedimos a las amarras que deshicieran.

Ya libres, comprendemos que esta guerra podríamos no ganarla, pero que nunca la perderíamos. Así es que no valía la pena luchar, sino hacer otras cosas, como por ejemplo buscar un lago, o pantano y ser uno con el agua....por lo tanto, nos fuimos de vacaciones.

La segunda parte comienza cuando vamos por la carretera, todavía en el desierto, buscando un lugar donde pasar nuestras vacaciones. Luego de un momento, a la orilla del camino encontramos un sacerdote que lloraba amargado, sentado en la escalinata de entrada de un parque fantasma.

-¿Por qué lloras?-
-Lloro porque quiero hacer misa, pero no tengo a quien.
- Pero si esto esta desierto, ¿cómo quieres que entre alguien?
- No sé.

-¡Qué raro!, dijimos nosotros, y nos fuimos. Seguimos manejando hasta que llegamos a la intersección de un camino.

En ese lugar había una especie de altar, con una bandera naranja y deslavada a cada lado. Sobre el altar había un gran cuaderno abierto, de hojas muy blancas, y sin nada escrito sobre este. Nos bajamos, movidos por la curiosidad, y le preguntamos a alguien que estaba ahí.

- ¿Para qué es este altar?
- Este altar lo construimos para agradecer a los norteamericanos el habernos salvado. La idea es que cada persona de ese país firme en este cuaderno.
-Pero, ¿cómo van a firmar si nadie sabe para qué sirve?
- No sé.

- ¡Qué raro!, dijimos y nos fuimos.

Seguimos manejando, pero ahora el camino era de una sóla vía. Al costado del camino, habían varios negocios, uno al lado del otro, y todos cerrados y abandonados. Nos preguntabamos qué tipo de negocio era, cuando nos percatamos de que cada negocio tenía un letrero, ubicado de tal forma que era imposible que los conductores lo vieran.

- ¡Qué raro!, dijimos y seguimos.

Y finalmente llegamos a nuestro destino, que es donde comienza la tercera parte.

Llegamos a un pequeño pueblo, tipo alemán en la forma de sus casas y rodeado de un denso bosque de pinos.

El pueblo estaba lleno de cervecerías, cada una con un tipo diferente de cerveza, y sabor sólo de esa cervecería en particular.

Decidimos entrar a una que tenía un jardín trasero muy bonito. Al pedir la cerveza, el mozo nos pregunta

- ¿En qué vaso la desean?
- ¿A qué se refiere?
- Lo que pasa es que tenemos 20 tipos de vasos-, y los muestra, desde uno más pequeño que un dedal, hasta uno grande, del tamaño de un balde.

- ¡Chuuuuu! dijimos nosotros, ¡qué difícil decisión!. Pero, miramos hacia afuera, y vimos el jardín soleado, con reposeras, toldos y un pasto muy verde y mullido.

¡Mozo, traiganos todos los vasos!, dijimos, porque si nos dá sueño, podemos dormir en el jardín.

Y aquí termina este curioso sueño. Despierto muy alegre y riéndome.

8 jul 2009

El engaño de la interpretación de sueños

Una de las muchas estupideces que dijo Freud en sus días era la absurda idea de que los sueños se relacionaban con el inconsciente siendo desencadenados por deseos reprimidos inaceptables. Para Freud los sueños no eran una serie de experiencias sin sentido sino que eran la vía para acceder al inconsciente (la parte más recóndita de la mente humana). Según el cuentacuentos de Freud si conseguíamos descifrar un sueño y averiguar su significado oculto habríamos recuperado una parte del material reprimido que nos hace neuróticos, posibilitando así una cura.

Como el resto de las ideas grandiosas de Freud, ésta no se sustentaba en ningún tipo de evidencia o experimentación, e incluso era incongruente con algunas ideas que sostenían los teóricos de la época. Hoy en día la visión es bien distinta, se puede demostrar lo que muchos autores contemporáneos de Freud ya sospechaban, la interpretación de los sueños es una absoluta chorrada monumental.

Las teorías actuales sostienen que los sueños no tienen nada que ver con represiones ni inconscientes sino que tendrían algún tipo de función especial en el aprendizaje y la memoria, serían algún tipo de asociaciones de recuerdos que se producen en la corteza cerebral. Quizá sean un efecto residual necesario para consolidar las memorias e integrarlas con las que ya existen, o “recolocar los recuerdos”, o tal vez para “borrar” información que ya no nos es necesaria.

Durante el sueño se producen unas descargas eléctricas en una zona del cerebro llamada protuberancia que van hacia la corteza cerebral. Dichas ondas (llamadas PGO) se propagarían desde la protuberancia hasta el núcleo geniculado y la corteza occipital. Estas descargas provocan la activación de distintas áreas de la corteza (cuando una descarga llega a una determina zona del cerebro ésta se activa), y cuando se activan estas zonas “salen” una serie de imágenes y emociones allí contenidas que el cerebro trata de ordenar con algo de sentido (como si estuviéramos creando una historia a partir fotos sueltas).

Por explicarlo de un modo muy simplificado, podríamos decir que cuando la corteza es estimulada durante los sueños se activan las representaciones de diferentes estímulos y eventos (de múltiples modalidades sensoriales) almacenados en ella (del mismo modo que se activarían si los estuviéramos viviendo realmente), y el cerebro intenta ordenar estas sensaciones con algo de sentido. El problema es que durante los sueños casi no hay flujo sanguíneo en la corteza frontal inferior (responsable de organizar temporalmente y planificar), pero sí hay buen flujo sanguíneo en la corteza de asociación visual. Eso explica por qué tenemos buenas imágenes durante los sueños pero ordenadas de forma caótica, sin lógica, mezclando pasado presente y futuro, etc. Simplemente la zona encargada del cerebro de crear una estructura lógica está “dormida”, por eso nuestros sueños parecen tan absurdos.

Además durante los sueños están ausentes la noradrenalina y la serotonina por lo que la corteza cerebral y el hipocampo no pueden funcionar de forma lineal y lógica, sino que crean asociaciones remotas y extrañas.

Por lo tanto podríamos decir que los sueños son raros por naturaleza y esta rareza depende de la dinámica normal del cerebro, nada que ver con mecanismos de censura o represión.

Otro tema interesante también planteado por el psicoanálisis clásico es el por qué no se recuerdan los sueños. Freud sugería que los sueños no son recordados porque son re-reprimidos, idea poco lógica y bastante increíble. La neurociencia moderna, por su parte, sostiene que en ausencia de noradrenalina y serotonina los circuitos de la memoria de trabajo están atenuados, por lo que en el mejor de los casos tan solo recordaríamos una mínima parte de lo que soñamos (aproximadamente un 5%). Estos datos, junto con otros, parecen indicar que supuestamente no deberíamos recordar nuestros sueños, seguramente porque los sueños contienen información inútil, incluso errónea, que sería mejor ignorar o no tomar demasiado en serio. Como psicoterapeutas parece que no deberíamos prestar atención a estos contenidos como nos “dice” nuestro cerebro, el cual “se esfuerza” en borrarlos, seguramente por la inutilidad de los mismos. Idea bastante opuesta a las teorías freudianas acientíficas donde la interpretación era algo clave para tratar patologías.

En resumen podríamos decir que aunque se sabe cómo se originan los sueños todavía queda mucho por investigar sobre cuál es su función. La psicología fisiológica sostiene distintas hipótesis basadas en la experimentación, todas ellas de validez limitada. Pero lo que tenemos claro es que la teoría original de Freud no sólo no tiene ningún tipo de investigación al respecto sino que incluso contradice algunos mecanismos fisiológicos ya demostrados.

Por poner algunos ejemplos, veamos unas pocas de las afirmaciones gratuitas de nuestro amigo Sigmud, hoy en día hundidas por la evidencia científica.

Para Sigmund los sueños se originaban por deseos reprimidos inconscientemente mientras que para la ciencia se producen por activación cerebral durante el sueño. Asimismo las imágenes que vemos cuando soñamos ,para Freud, serian regresiones a nivel sensorial, mientras que hoy sabemos que se producen por activación de los centros visuales superiores. El psicoanálisis también dice que las emociones en los sueños son un mecanismo de defensa secundario del ego cuando a día de hoy sabemos que se producen por activación primaria del sistema límbico. Siguiendo con este cúmulo de absurdas teorías, para Freud la incapacidad de recordar era fruto de profundas represiones, sin embargo hay bastante evidencia de que se producen por una amnesia orgánica a causa de déficits de moléculas necesarias para el recuerdo. Otra brillante idea de Freud fue exponer que los sueños sólo se producen unos minutos antes de despertarse, por lo que habría que correr a anotarlos antes de que desvanecieran en el olvido para proceder a su interpretación mística, mientras que hoy se sabe que duran alrededor de 90 minutos, solo que como ya mencionábamos anteriormente estos se borran por carecer de sentido útil.

Quizás algún día en un futuro lejano sepamos más de los sueños, y quizás se pueda en cierto modo extraer algún tipo información. Lo que sí es cierto es que no será ni parecida a las invenciones fantásticas, oscuras y llenas de misterio de nuestro amigo Sigmund. Los sueños no son algo insano o represivo y desde luego no existen para mantener a las personas alejadas de los verdaderos motivos de sus patologías. Son una manifestación completamente saludable de la consciencia que acompaña al desarrollo cerebral normal y como tal debemos estudiarlos como acercamiento al funcionamiento cerebral y a las patologías pero nunca cayendo en creencias irracionales y misticismos.


Carlson, N.R. (2005). Fisiología de la conducta. 8ª Edición. Madrid: Prentice Hall.
Leahey, T.H. (2005). Historia de la Psicología. Madrid. Prentice Hall
Hobson, J.A. (2003). La farmacia de los sueños. Ariel Neurociencia

Tomado de psicoteca

7 jul 2009

Anoche tuve un sueño


Anoché soñé varias cosas. La primera es que me vi muerto. Estaba en un lugar, sin importancia, y vi a alguien muerto. Después de un momento me dí cuenta que era yo. Me veía diferente, más viejo, pero sin arrugas, con el pelo blanco, con menos pelo, pero con las cejas unidas. No recuerdo las sensaciones que tuve, tampoco me produjo incomodidad, probablemente curiosidad.

Después aparezco en una especie de taller de dibujo, en donde hay muchas personas vestidas de blanco, con trajes futuristas. El problema es que no puedo comunicarme con ellos, ni ellos conmigo. Después de un tiempo nombran a una mujer para que interactúe conmigo. La única forma de comunicación que tenemos es a través de dibujos que ella hace. Yo los trato de interpretar pero no puedo. Después de mucho pensar descubro que el el dibujo tiene ejes, uno de los cuales es el tiempo, pero en el orden inverso al nuestro (en el lado de los negativos). Los dibujos están encerrados en una especie de ola y dentro están los dibujos. Descubro que me está contando una historia. No sé que historia es. Luego la miro, y ella está viendo mis dibujos, y llora apenada por lo que dibujo, no sé si llora o está apenada por mi o por la historia que está leyendo...que tampoco está dibujada como historia... Después de eso nos damos cuenta que hay que ir a almorzar, dejamos todo y vamos. ¿? Aquí termina el sueño. ¿Dónde estaba yo? ... ni idea..

Hay un dibujo de la forma en que ella dibujaba. No sé lo que significaban los otros ejes.

Capitán de tutti mariconni

 Por fin encontré este poema. Lo escuche en el banco hace mucho tiempo y hoy hablando con un marino, me dijo que era de un argentino y se lo...