30 mar. 2012

Junot Díaz - La maravillosa vida breve de Óscar Wao


Extraído de acá

Hay momentos en la literatura de cada país en los que ésta da un salto de la mano de un autor excepcional.

Así pasó en Colombia tras Gabriel García Márquez, Perú con Vargas Llosa, la España moderna con Camilo José Cela, EEUU con Capote, o Catalunya con los cuentos de Monzó, y tantos y tantos casos.

Ese momento mágico ha llegado a la República Dominicana, pero no de la mano de un dominicano sino de un doyo, que traducido es un Dominican York, o lo que es lo mismo, los dominicanos emigrados a EEUU. Junot Díaz es uno de ellos y su novela La Maravillosa vida breve de Óscar Wao es la que marca el arranque de una nueva literatura latino-caribe-americana.

 En muchos momentos de la lectura de esta novela me sentí igual que cuando leí Conversaciones en la Catedral, o Los Santos Inocentes, o La Colmena, o El Día que murió Marilyn, novelas de este calado, novelas, historias, que marcan y definen una sociedad con tal realismo que espanta inician una nueva tendencia.

 Debo decir que yo he tenido el privilegio enorme de leer esta novela en una traducción especial supervisada por el autor en Dominicano (Junot escribe en inglés), que dista bastante del castellano de España, además de haberlo hecho en los mismos escenarios que describe el autor, lo que ha incrementado sin duda mi amor por esta novela.

 En ella se narra la vida, superpuesta y desordenada, de tres generaciones de dominicanos de una misma familia, desde sus orígenes en el trujillato hasta su vida actual en New Jersey. Una vida llena de desengaños, tristezas, alegrías efímeras y capacidad de superación. Sin ser Mujercitas ni un drama de Dickens, claro, la parte más emotiva, más impresionante y más extraordinaria coincide con las desgracias y los abusos cometidos por el dictador Trujillo con la familia. Durante el transcurso de la novela las piezas, en un inicio desdencajadas, se van acoplando para que el resultado final sea de una pulcritud excelsa y el círculo se cierre con absoluta precisión.

Se inicia la novela con su personaje principal, Óscar, un "nerd" absoluto. Negro en un país multirracial (lo que significa más racista que cualquier otro), feo, gordo, de pelo afro, amante de los cómics y de la ciencia ficción, incapaz de acercarse a una chica y entablar una mínima conversación, es el anticristo del "macho dominicano". Una cualidad que jamás encontrará y que le amargará su existencia hasta el final. Víctima de burlas tanto en su Santo Domingo natal, donde acude de vacaciones, como en su Petterson (New Jersey) de residencia.

 Beli, Hypatía Belicia Cabral, la madre adoptiva de ésta, La Inca, y sus dos hijos, Lola y Óscar, son los protagonistas vistos desde los ojos de un tal Yunior (un amigo de Oscar que asume el peso de la narración en muchos tramos), dominicano también y encargado de recordar a Óscar lo que es y lo que nunca será. Con estos pocos componentes Junot Díaz ha creado una obra extraordinaria, ganadora del Premio Pulitzer. De unos personajes tan fuertes que cuesta olvidarlos aún después de terminada la novela. En mi caso la vida de Beli me dejó una huella especial, y mucho más viviendo como vivo en este país.

El lenguaje de Junot es diferente, fresco, irreverente, falto de las más mínimas normas lingüísticas o editoriales, cargado de un sentido del humor fino, inónico, que utiliza indistintamente expresiones en castellano, en español dominicano y en inglés, jerga pseudo-nerd, personajes de series de ciencia ficción, de películas, y de cómics, que se unen para sazonar cada momento de la obra. Así por ejemplo el dictador Trujillo es comparado con Sauron, uno de los malos malísimos del Señor de los Anillos.

Hay dos salvedades que quiero rescatar del lustre que le he dedicado (merecido) a la vida de Óscar Wao. La primera, demasiadas "coincidencias" con la fabulosa novela de Vargas Llosa "La Fiesta del Chivo", no por copia, atención, sino por similitudes buscadas por el autor en un claro homenaje a la novela. Y segundo, las desgracias de un adolescente marginal de nuestros días no son comparables a los abusos sufridos por nadie en una dictadura, y eso hace que la novela sea mucho más interesante cuando no aparece el personaje principal que cuando está..., aunque quizá es lo pretendido por el autor.

 Sin duda La maravillosa vida breve de Óscar Wao (La breve y maravillosa vida... en Rep Dominicana) marca un punto de inflexión en la literatura caribeña, y estoy convencido de que también marca un inicio para esa lengua, infecta desde mi punto de vista aunque cada vez con más adeptos, llamada spanglish. Imprescindible en una buena biblioteca.

 Resumen (editorial) 

Las tribulaciones de un joven latino en Nueva Jersey.

La esperada novela de Junot Díaz.

La vida nunca ha sido fácil para Oscar Wao, un dominicano dulce, obeso y algo desastroso que vive con su madre y su hermana en un gueto de Nueva Jersey. Oscar sueña con convertirse en un J.R.R. Tolkien dominicano y, por encima de todo, con encontrar el amor de su vida. Pero puede que nunca alcance sus metas debido a una extraña maldición presente en su familia desde hace generaciones; enviando a los Wao a prisión, predisponiéndolos a accidentes trágicos y, ante todo, al desamor.

Después del éxito internacional de Los Boys (Mondadori, 1996), Junot Díaz recrea, con humor, la experiencia de los dominicanos en Estados Unidos y la capacidad de perseverar en medio del desengaño amoroso y la pérdida.

 Fragmento de la versión dominicana.

 E invisible hubiera permanecido si en el verano del segundo año de la secundaria Beli no hubiera ganado la lotería bioquímica, no hubiera experimentado el Verano de sus Características Sexuales Secundarias, no se hubiera transformado por entero (ha nacido una belleza terrible). Si antes Beli había sido una ibis desgarbada, bonita de manera típica, para cuando terminó el verano estaba hecha un mujerón, con ese cuerpo suyo, esas formas que la harían famosa en Baní. Los genes de sus padres difuntos habían desaparecido en una cabronada estilo Roman Polanski. Como la hermana mayor a la que nunca conoció, Beli se había transformado de la noche a la mañana en un portento menor de edad, y de no haber estado Trujillo en sus erecciones finales, es probable que hubiera enfilado sus "cañones" hacia ella...

Tenía los Pechos de Luba (36DD). ¿Y qué hay del culo supersónico que les sacaba a borbotones las palabras a los tipejos del barrio y arrancaba las ventanas de sus fokin marcos? Ese culo jalaba más que una yunta de bueyes. ¡Dios mío! Incluso este humilde Vigilante, repasando fotos viejas, se quedó estupefacto al ver lo mamasota que fue en su época.

26 mar. 2012

Cage the elephant - Cage the elephant


Me recuerdan a los pixies. En todo caso me gustaron mucho.


Tracklist

1. In one Ear
2. James Brown
3. Ain't no rest for the wicked
4. Tiny little Robots
5. Lotus
6. Back Against the wall
7. Drones in the Valley
8. Back Stabbin' Betty
9. Soil the Sun
10. Free Love

Ain't no rest for the wicked


Back Against the wall


25 mar. 2012

Charles Brokaw - El enigma de la Atlántida




El Dr. Thomas Lourds, experto en lenguas antiguas, recibe el encargo de examinar una campana de unos 20.000 años de antigüedad que lleva grabado un mensaje críptico. Su estudio concluye que se halla ante una lengua desconocida hasta la fecha y, lo más sorprendente, es que ésta podría ser la de los habitantes de la Atlántida. 
Lourds continúa con su investigación sin saber que El Vaticano tiene sus propios planes en lo que a la Atlántida se refiere, y que hará lo indecible para proteger los secretos sobre los orígenes del Cristianismo enterrados con ella. En su afán por desvelar el misterio, el profesor viajará a numerosos escenarios, entre ellos la ciudad de Cádiz, centro de las excavaciones para hallar la mítica ciudad perdida. 


Es la primera entrega de una serie que protagoniza el catedrático Dr. Thomas Lourds. 

Juan Antonio Ribera - Lo que Sócrates diría a Woody Allen




La Dignidad Humana habita en un edificio, la Civilización, que se viene construyendo a base de textos. Algunos libros son como cuartos de baño pulcros y relucientes en los que la humanidad se quita las cazcarrias de la mente (las obras de David Hume serían un buen caso); otros sirven para aportar gracia y belleza al conjunto (el Lazarillo); los hay tan flojos y falsos que se deshacen antes de formar parte del edificio (Susana Tararí, Susana Tarará…, ya saben), y otros se asientan sobre el suelo del pensamiento y actúan como las vigas, columnas y paredes maestras que sostienen la casa entera. Tales textos imprescindibles (el Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo, de Galileo, por ejemplo; o el Segundo tratado sobre el gobierno civil, de Locke; o la redacción de la Constitución de los Estados Unidos; o esas Otras inquisiciones de Borges) se distinguen por su carácter hermafrodita, híbrido, porque no tienen un género claro y el lector no sabe si se trata de literatura, filosofía, ciencia, derecho, o qué. Tal ocurre con Lo que Sócrates le diría a Woody Allen: un monstruo maravilloso con cabeza de filósofo, garras de profesor, cuerpo de cinéfilo y estilo de gran literato. Un libro ameno, a fuer de primoroso, e importante, a fuer de inclasificable. Un ensayo raro y precioso. Una perla negra en la filosofía española. 

A primera vista, parece un texto de cine en el que se comentaran una serie de películas clásicas; pero, en realidad, se trata de un tratado de ética trabado en torno a ideas de siempre (el amor, la felicidad, el azar, la voluntad, la muerte) y un buen puñado de categorías muy poco manoseadas por la Historia de la Filosofía (el apetito fáustico, la tentación del bien o las rugosidades de la razón). Conviene advertir también que no estamos ante un tratado pedagógico (¡Horror!) acerca de cómo emplear los medios audiovisuales en el aula; antes bien, el lector asistirá al despliegue de una propuesta ética basada en una muy cabal, briosa e interesante teoría de la naturaleza humana, con su buena base de filosofía clásica, con sus dosis de psicología, de literatura y de teoría económica; aun cuando todos esos hilos se tejan sobre un telar cinematográfico muy sugerente y extremadamente útil para cualquier profesor; pero nada que ver con la pedagogía, y perdón por la insistencia. Una gran obra de Filosofía, pues, más compleja y sutil de lo que aparenta, y que se disfruta como si fuera una buena película. La mejor novedad filosófica y literaria en lo que va de curso, sin duda alguna.

Robert J. Sawyer - Vuelta atrás



La Dra. Sarah Halifax es una cientifica que trabaja en la NASA,concretamente colaborando en el proyecto SETI.
Tras varios años de trabajo,el proyecto por fin obtiene resultados.Una señal de radiofrecuencia llega desde el espacio exterior y es Sarah quien logra descifrarlo y una vez desencriptado,mandar una respuesta.


Treinta y ocho años después, un segundo mensaje es recibido y Sarah, ahora una anciana ya retirada con sus 87 años ,puede ser la única que tenga la clave para descifrarlo, siempre y cuando su salud se lo permita y viva el tiempo suficiente.


Un rico empresario ofrece a Sarah financiarle una Retrotraccion (un carisimo y aun experimental procedimiento de rejuvenecimiento).Ella acepta con la condicion de que Don, su marido de sesenta años, sea tambien financiado y pueda someterse al retroceso junto a ella.


El proceso funciona a la perfeccion con Don, por lo cual fisicamente vuelve a tener veinticinco años de nuevo.Pero sin embargo,en un tragico giro del destino,la Retroaccion no funciona con Sarah y se queda como estaba con mas de 80 años en su decrepito y castigado cuerpo.


Mientras Don intenta habituarse a su nueva juventud y siendo consciente de la enorme brecha que se ha abierto de repente entre el y su esposa, Sarah lucha para lograr de nuevo lo que habia hecho ya una vez : Averiguar lo que contiene ese mensaje respuesta,esa señal de las estrellas.


Con ciertas similitudes a esa otra gran obra del genero que es "Contact",de Carl Sagan,"Vuelta Atras" va mas alla de esta y nos plantea a traves de sus paginas una autentica exploracion de la moral y la etica humanos y la búsqueda de nuestro lugar en el Universo,pero tambien de nuestra fragilidad,perdurabilidad y efimera existencia en el mismo.


Robert J. Sawyer tiene el honor de ser el unico canadiense que se dedica a tiempo completo a su actividad de escritor de ciencia ficción desde 1990, en que aparecio su primera novela.


Desde entonces, sus obras, enfocadas siempre en una Ciencia Ficcion basada en la ciencia y en el planteamiento de debates intelectuales,morales y eticos, han obtenido ya diversos premios internacionales, desde el Hugo y el Nebula al Gran Prix de l'Imaginaire frances, el Seiun japones, el Premio UPC en España, sin olvidar los distintos premios,nominaciones y galardones estrictamente canadienses que tiene en su haber.

Robert Reed - Médula




“Médula” ( Marrow) es la más exitosa novela hasta la fecha de Robert Reed, escritor estadounidense de ciencia-ficción, biólogo de formación, y que atesora 20 años de experiencia como escritor, así como cuatro designaciones para el premio Hugo y una para el Nébula. “Médula” es una novela que se puede clasificar como space opera, a pesar de que toda la acción transcurre en el interior de una astronave. Claro que no se trata de una astronave cualquiera. La Gran Nave tiene un tamaño comparable al de Júpiter y una masa equivalente a unas 20 Tierras. En su interior hay enormes cámaras equipadas para su ocupación, y debajo de las mismas vastos depósitos de agua, amoniaco, metano y silicio, así como la maquinaria necesaria para sintetizar otros compuestos a partir de los mismos. Más debajo aún hay ingentes tanques de combustible que almacenan océanos de hidrógeno líquido para alimentar las toberas de la nave, cada una del tamaño de un pequeño planeta. Por debajo, roca y un núcleo de hierro. La astronave es también inmensamente antigua; las estimaciones de su edad oscilan en los 6,000-15,000 millones de años, lo que la convierte en un objeto creado en los albores del Universo. Para hacerlo todo más enigmático, esas toberas están ahora apagadas, y en el interior de la nave no hay ningún rastro de los Constructores de la misma, ni indicación del propósito por el que la construyeron.
Por motivos de cercanía espacial, los primeros en llegar a la Gran Nave cuando ésta se aproxima a la Vía Láctea son humanos. Otras especies intentan hacerse con el control de la nave por supuesto, pero dado que su casco de hiperfibra es capaz de soportar sin inmutarse el impacto de un cometa a velocidades relativistas, no hay forma de conquistarla por la fuerza desde fuera. El control de la nave por parte de los humanos es pues definitivo. Cuando estos analizan la situación, llegan a la conclusión de que dada la inmensa velocidad de la nave es imposible detenerla: los motores de fusión sólo permiten realizar ajustes en el rumbo. Por este motivo, deciden circunvalar la galaxia, y abrir la astronave a cualquier especie que quiera habitar en una de sus cámaras (y pueda pagar el precio para ello). Eventualmente la astronave llega a estar ocupada por cientos de miles de millones de individuos de centenares de especies alienígenas. El control de la nave se mantiene siempre en manos de una jerarquía de capitanes humanos.
A pesar de la continua ocupación y exploración de las diferentes cámaras de la nave, un artefacto de ese tamaño y antigüedad guarda sorpresas. El impacto casual de un cometa contra el casco genera ondas sísmicas que revelan que en el núcleo de la astronave hay una enorme cámara en cuyo interior hay un objeto del tamaño de Marte. Se organiza una misión encubierta con los mejores capitanes de la nave para llegar hasta este mundo oculto que recibe el nombre de Médula. Mientras todos los miembros de la expedición se hallan sobre este planeta interior, un súbito fenómeno de formidable energía -el Incidente- destruye su vía de comunicación y los deja aislados en la superficie. Con la incertidumbre de si el Incidente ha podido eliminar todo rastro de vida en el resto de la nave, los capitanes han de reinventar la civilización en Médula, un mundo de hierro que a pesar de su enorme inestabilidad sísmica y volcánica alberga una flora y fauna de diversidad sin precedentes. El objetivo es retornar a la Gran Nave, y para ello hay que embarcarse en un periplo de cinco milenios, y superar una división entre los miembros de la expedición (y sus descendientes) motivada por el surgimiento de una mitología sobre los Constructores y sus lucha contra unos seres coetáneos de aquellos, los Inhóspitos. La acción y los secretos de la astronave se precipitarán cuando el retorno a la Gran Nave sea un hecho…
El punto de partida de la historia y algunos de los elementos que van surgiendo le dan a la trama un sabor a tiempo profundo y a escala cósmica que la hacen muy atractiva. La novela tiene un buen ritmo y se lee fácilmente, aunque algunos detalles pueden resultar un poco insatisfactorios. Por ejemplo, los humanos proceden de un futuro no muy lejano en el que gracias a la ingeniería genética, la nanotecnología y los cráneos de biocerámica, la inmortalidad es prácticamente un hecho. En esto se podría trazar una analogía con Schild’s Ladder de Greg Egan, y como en aquel caso contribuye a que la tensión por la supervivencia de un individuo, y la simpatía por los mismos sea bastante pequeña. No obstante, hay que decir que mientras que enSchild’s Ladder los individuos guardaban copias de seguridad remotas de la mente y podían recontruirse a partir de las mismas en cualquier momento, aquí la reconstrucción requiere la recuperación física del cráneo de biocerámica, por lo que su destrucción es de facto la muerte final. Esto le da algo de fragilidad a los humanos, y se agradece en las situaciones de peligro. Puede también encontrarse alguna similitud en la trama relativa al aislamiento en la superficie de Médula con los acontecimientos de Pushing Ice de Alastair Reynolds. El cambio de ritmo una vez se rompe dicho aislamiento es brutal, y a partir de ahí el ritmo es mucho más rápido, lo que por una parte se agradece, pero por otra hace pensar que el tramo final podía haberse alargado un poco más. El desenlace final es un tanto ambiguo, en la medida en la que aunque se da una hipótesis consistente sobre el propósito de la nave, no se llega a verificar fehacientemente. Las posibilidades para una secuela son evidentes, y de hecho dicha secuela ya existe: The Well of Stars.
En resumen, “Médula” es una lectura amena y me ha dejado con ganas

Arthur C. Clarke y Frederik Pohl - El último teorema




Clarke llevaba un tiempo trabajando en esta novela cuando se dio cuenta que las secuelas de la poliomelitis que había sufrido y un total bloqueo del escritor le impedían avanzar en la misma; pidiendo ayuda a su amigo Pohl, le entregó todo lo que llevaba escrito ―que tampoco era demasiado― y un buen fajo de notas con las líneas a seguir. Durante una temporada, Pohl, solo dos años más «joven» y aquejado de sus propias enfermedades o dolencias, trabajó en el libro siempre supervisado por el autor de 2001; finalmente, le presentó a Clarke el libro terminado en marzo de 2008 obteniendo su beneplácito para publicarlo pocos días antes de la muerte de éste.

En la novela, un joven y dotado matemático nativo de Sri LankaRanjit Subramanian, se obsesionará durante sus años de estudio con la demostración del último teorema de Fermat. A su alrededor una convulsa Tierra camina en el filo de la navaja de la violencia y la destrucción. Una situación que lleva a una raza de alienígenas muy poderosos, tras detectar los rastros de fotones enviados al espacio por las diversas explosiones atómicas producidas en el planeta en las pruebas de las diversas potencias, a enviar una misión primero de exploración y luego de exterminio contra la Humanidad al juzgar que representa una amenaza para el resto de razas galácticas. Mientras esa Espada de Damocles se va acercando a la velocidad de la luz desde distancias siderales, la Tierra tiene sus propios problemas y alegrías, y Ranjit irá reflejando con las diferentes etapas de su vida muchos de ellos.

Debido a la curiosa estructura elegida para su escritura, cabe decir que, salvo quizá al principio de la novela, Ranjit no va a ser el auténtico protagonista ―en el sentido estricto de la palabra― de la trama, sino más bien un espectador de la misma, un testigo a través de cuyos ojos el lector va a conocer los más importantes hechos de esa Historia futura pero cercana que los autores están relatando. Por su fama y la red de poderosos e influyentes conocidos que le ha tocado en suerte, el matemático se va a situar en primera línea de la información del más alto nivel, del conocimiento de los sucesos más importantes que tienen lugar a lo largo del planeta, sin participar verdaderamente ni tener una auténtica relevancia en ellos, más un observador que un  participante activo en los destinos del mundo.

A lo largo de la novela, que abarca toda la vida del propio Ranjit ―quien en un momento del relato cede el protagonismo a su hija pasándole el testigo de la acción―, se suceden muchos de los temas ya utilizados por los dos autores en obras anteriores: la construcción de un ascensor espacial, una carrera de veleros espaciales utilizando la energía del viento solar, los alienígenas tutores de la galaxia que controlan a las razas inteligentes de manera cuasi omnipotente, la hibridación de hombre y máquina y la inmortalidad a través de soportes informáticos, la colonización del Sistema Solar, la conjunción-antagonismo-convivencia de ciencia y religión, las relaciones familiares, el papel que juegan o que deberían jugar los científicos en la sociedad...

Sin embargo, es una pena que un libro escrito por dos firmas tan famosas y con unos temas a priori tan interesantes sea tan irregular, un  libro del que se puede decir que “no está mal”, pero que no levanta realmente ninguna pasión. Con un ritmo muy irregular, alargado más allá de lo que debiera haber sido su longitud natural ―y eso que en realidad no es tan largo como podrían hacer suponer las 570 y pico páginas de esta edición―, peca de evidentes desequilibrios de interés entre unas historias y otras. El desarrollo de la novela es un tanto deslavazado, sin que se vea gran relación entre la trama del teorema de Fermat y la de la amenaza extraterrestre ―que narrada a través de breves capítulos, queda en todo momento demasiado distante, separada del resto de líneas hasta casi el final donde irrumpe con algo de brusquedad en medio del resto―, salpicadas además con otra serie de historias que brotan y desaparecen ―para volver mucho más tarde― de la principal dando una impresión de poca cohesión narrativa, de una dispersión temática que sugiere que se ha querido meter muchos temas y no se ha sabido renunciar a  ninguno para dar más unidad al conjunto. Es como si, sabiendo que muy posiblemente se trataba del último libro de Clarke, hubieran querido hacer una especie de homenaje-despedida con todos sus temas más queridos, abarcando sin embargo demasiado y fallando en la concreción.

A su favor decir que es una novela de fluida lectura en la que se nota literaria y especulativamente el oficio de sus autores para hacerla cuando menos agradable y entretenida, sabiendo mantener el interés incluso en las partes más áridas cuando se sumergen ―o más bien cuando lo hace Pohl, gran amante y conocedor de la materia― sin rubores en didácticas explicaciones matemáticas de alto calado. El último teorema destila en todo momento sentimientos positivos, un deseo de alcanzar el mañana y contemplar sus logros, un amor incondicional a la ciencia y a sus descubrimientos no exento de crítica a sus excesos, un optimismo lastrado no obstante por la contemplación de la realidad ―sabiendo a la perfección que una parte de la Humanidad siempre está inmersa en una guerra u otra, pero intentando ver más allá, y aventurando una solución a través de una organización supranacional llamada Pax per Fidem―... Y es agradable, a lo largo de sus páginas, revisitar muchas de las grandes ideas de la ciencia ficción clásica desde la óptica más moderna de este siglo XXI nuestro, dándoles un enfoque ligeramente diferente, una nueva interpretación.

Sin embargo, al terminar se produce, sobre todo en el lector veterano, una cierta sensación de decepción, no tanto porque el libro sea malo per se, sino porque después de muchos años siguiendo y disfrutando de sus carreras literarias y especulativas uno esperaba mucho más de la conjunción de estos dos autores. Es una sensación agridulce, saber que de alguna forma esta era la despedida de Clarke ―ya que no la de Pohl, que en este mismo 2011 sacará nuevo libro― y que sin duda no pasará a los «anales» como una de sus mejores obras; no obstante, tampoco estará entre las peores, situándose en un discreto término medio. Poco bagaje, para uno de los mejores y más interesantes autores de ciencia ficción de todos los tiempos, una novela que simplemente «se deja leer».

18 mar. 2012

Eduardo Gallego y Guillem Sánchez - La cosecha del centauro



La trama transcurre en un futuro lejano en el que nuestra galaxia está colonizada por humanos, pero por dos grupos separados que habían perdido contacto entre sí. Los de un brazo están más desarrollados en ingeniería y disponen de buenas naves espaciales, larga vida y androides de combate (con sentimientos) y que físicamente son indistinguibles de los humanos. En el otro brazo de la galaxia es la biología la ciencia que se ha desarrollado más, y sus habitantes son capaces de crear edificios a partir del desarrollo natural de árboles y plantas, son pacíficos y sociables, y aun a pesar de ser capaces de colonizar planetas de distintos sistemas, no disponen de naves que rivalicen con las de los humanos del otro brazo.
Sólo desarrollando el “primer encuentro” y la subsiguiente relación entre los dos grupos de colonizadores de los dos brazos, el libro ya prometía ser interesante, pero los autores no se han conformado con esto y han incluido en la trama a una poderosa especie alienígena que se dedica a sembrar de vida diversos planetas, y que luego regresa para “recoger” su cosecha.
Siguiendo con este argumento, algunos de los planetas pendientes de recolectar, están situados en la zona humana del brazo en el que se ha desarrollado más la biología, y el inminente peligro que conlleva la aparición de estos alienígenas hace que los representantes de las dos sociedades humanas se unan para colaborar y a resolver el misterio de los planetas cosechados.
Como se trata de una novela corta, el libro se lee en un par de días y te deja con ganas de saber más sobre las colonias de humanos y sobre la interacción entre ambas.
Sobre los autores: Eduardo Gallego es biólogo y profesor de micología de la universidad de Almería. Guillem Sánchez es economista y aficionado a la historia bélica. Juntos hacen un buen tándem. Yo no había leído nada de ellos hasta la fecha, aun a pesar de que Miquel Barceló indica en su prólogo que ambos son conocidos en el mundo de la Ciencia Ficción española, así que miraré de enmendar mi error y leer más libros de estos autores.
En resumen, un libro 100% recomendable, que deja un buen sabor de boca y que permite pasar un fin de semana entretenido.

Eugene Herrigel - Zen en el arte del tiro al blanco



"Quien no conozca por experiencia propia el poder de la meditación seria y prolongada no puede imaginarse qué victorias sobre nosotros mismos nos permite lograr".

El zen sólo puede ser comprendido experimentándolo. Como toda mística, será asimilado únicamente por un místico y bajo la dirección atenta de un veteranomaestro, de un roshi ("No hay ni puede haber otro camino hacia la mística que el de la propia vivencia y el del propio sufrimiento").

Eugen Herrigel intuía que esto era así y viajó a Japón para aumentar su conocimiento del zen practicando el tiro con arco. El resultado, su experiencia y sus reflexiones componen este pequeño libro calificado de maravilloso por Daisetz T. Suzuki, uno de los principales divulgadores del zen en occidente.

La práctica de muchas disciplinas y artes budistas, entre ellas el tiro con arco zen, no persigue fines deportivos ni competitivos, su objetivo no es la máxima olímpica "más alto, más fuerte, más rápido". Simplemente sus practicantes tratan de espiritualizar una destreza que les sirva de vehículo hacia estados de conciencia desprendidos del yo. El arquero zen no apunta hacia la diana, apunta hacia sí mismo y la flecha va a clavarse en su propio espíritu ("Apenas tomo elarco y disparo todo se vuelve tan claro, tan únivoco y tan ridículamente simple").

En todo momento la práctica debe estar presidida por el principio de "mushotoku", de no intención ni meta, por la idea de obtener sin intentar obtener, de hacer sin hacer. Este espíritu de no provecho tan caro de entender para los occidentales, que no conciben una actividad que no genere beneficiosventajas o satisfacción inmediata de deseos, es fundamental en el budismo y en su versión mística japonesa, el zen. Para Taisen Deshimaru este principio constituye la misma esencia del zen.

En definitiva, cualquier actividad inspirada por el espíritu del zen trata de armonizar lo consciente con el inconsciente, de sustituir al yo por el ello de forma que la mente se purifique y la conciencia adquiera cierta "candidez" original. Lo interior y lo exterior haciéndose uno en una danza ejecutada con maestría y despreocupación natural. Y al final el "satori", la iluminación, el despertar a laverdad: la nada que lo es todo, la nada que nos devorará y de la cual volveremos a nacer.

Un video del arte de la arquería japonesa




Adam Soboczynski - El arte de no decir la verdad




‘El arte de no decir la verdad’ supone un moderno y elegante manual sobre el arte del fingimiento. A través de treinta y tres historias nos asomamos al complejo arte del fingimiento y nos topamos con situaciones que si no hemos vivido ya, lo haremos a lo largo de nuestra vida. Supone este libro una pequeña ayuda para salir airoso de estas situaciones, todo ello con mucho humor y, por supuesto, sin tomárselo muy en serio. Desde el tipo casado que liga en una fiesta hasta el empleado que casi pierde su empleo por contestar a un mail de manera brusca sin pensárselo dos veces, que tire la primera piedra quién no se vea reflejado en algunas de estas historias…
Aunque Adam Soboczynski nació en Polonia en 1971, vive en la preciosa ciudad de Berlín desde hace unos años. Colaborador en el semanario Die Zeit, está considerado uno de los más brillantes autores de su generación, ganando incluso en 2005 el premio de periodismo Axel Springer. Con su primer libro,Polsky tango cosecharía un gran éxito, pero nada comparado con su siguiente libro, ‘El arte de no decir la verdad’, que ya ha sido traducido a diferentes idiomas, entre ellos el español.
Si de por si el libro llama bastante la atención, cuando leéis las dos primeras historias se hace simplemente irresistible. Este cae seguro, sí o sí. Me encanta esa mezcla de tono frívolo y elegante con situaciones en las que nos podemos ver reflejados. La segunda historia es sencillamente impagable y me hace recordar alguna situación similar en la que todo acaba siendo surrealista. Para mí ha sido toda una revelación, espero que el resto de historias estén a la altura de estas dos. Eso sí, después no os asombréis si me convierto en toda una maestra del engaño sutil…



Lukodianov Isai - La Tripulacion Del Mekong


El libro plantea la posibilidad de la incorporeidad de los cuerpos, una serie de aventuras que se desarrollan en el presente y el pasado remoto, con un tono que recuerda lejanamente a Umberto Eco, por la mezcla de policiaco e histórico de su trama.

Juan Miguel Aguilera y Javier Redal - Némesis




Nos encontramos ante la reedición ampliamente corregida de la novela El Refugio publicada originalmente por Ediciones B en su colección Nova en1994. Plantea en una nota final el interesante «debate» sobre  si las obras deben ser retocadas para su reedición o deben permanecer inalterables, entre ser fieles al original o ser muy posiblemente acusadas de “haber envejecido mal”. Es obvio que Aguilera, autoconfeso principal responsable de la corrección, se alinea con George Lucas y reconoce haber introducido un buen número de cambios en el texto. Esta reseña, en todo caso, se centra en la nueva novela obviando cualquier comparación con su antecesora.

En un futuro cercano —quizá se antoja que demasiado cercano— la Humanidad, tras pasar por una periodo de fuerte inestabilidad en la Tierra, se ha extendido por el sistema Solar, estableciendo estaciones orbitales en torno a nuestro planeta y colonias tanto en la Luna como en Marte. Y precisamente en el planeta rojo el jesuita Jacobo Kramer, después de soñar con ello durante toda su vida, va a realizar un descubrimiento arqueológico de inmensa importancia. Un descubrimiento que a un mismo tiempo abre las puertas del futuro con un legado insospechado mientras parece provocar un cataclismo de proporciones tales que termina con toda la vida en la Tierra y sus satélites, dejando muy diezmada la vida en Marte. Los supervivientes deberán hacer frente a la nueva situación, planteándose cómo mantener en pie lo que queda de la Humanidad e, incluso, cómo se puede devolver el golpe. Y aquí entran en juego ciertas tecnologías alienígenas que pueden ayudarles en la tarea; pero para ello primero tendrán que comprenderlas y, a la vez, poner orden en los enfrentamientos que empiezan a surgir entre las diferentes facciones marcianas y sus casi antagónicos modos de entender cómo hay que construir el futuro.

Es cuestionable el calendario que maneja para situar ese futuro apocalítico y todos los sucesos que han tenido lugar en el Sistema Solar hasta llegar a ese momento, pues se antoja un poco precipitado que en cincuenta años tengamos bases en la Luna y asentamientos permanentes en Marte. Y, a pesar de la interesante explicación, se antoja también un tanto rara la elección de las órdenes religiosas implicadas en la acción —los jesuitas no son precisamente el mejor ejemplo de orden monástica y ascética— y falta una explicación en profundidad y verosímil de cómo se ha llegado a la situación en que la Iglesia Católica, tan abiertamente en retroceso en la actualidad al menos en Occidente, esté en posición de comandar las principales ramas de la exploración científica.

El principal «defecto» de Némesis es, sin embargo y paradójicamente, un agradable exceso de ambición en todos los frentes de la narración. Hay en el libro tal cantidad de temas «clásicos» de la mejor ciencia ficción que los autores hubieran necesitado un buen número más de páginas para abarcarlos satisfactoria y debidamente todos. Extraterrestres incomprensibles, primer contacto, tecnologías super desarrolladas, viajes espaciales, naves sorprendentes, exploración de ruinas alienígenas y de ambientes exóticos en otros planetas, revoluciones sociales, modos de sobrevivir tras un cataclismo de proporciones impensables, la colonización del Sistema Solar, el reconocimiento de la inteligencia de los delfines y la forma de trabajar con ellos... Demasiado para abarcarlo todo, que deja en el lector cierta insatisfacción por querer saber más, por conocer más detalles, al tiempo que no puede dejar de admirar el afán especulativo de los autores.

Hay temas que sin duda deberían haber sido desarrollados más ampliamente, con más profundidad, sobre todo en la parte más «social» de la novela, como la situación de Marte, con Churl el Tuerto, el nuevo papado, la falta de mujeres, las tensiones entre la población religiosa y los laicos, la revolución... situaciones que dan una impresión fragmentada de la trama, de carácter episódico, casi sin conexión. La novela peca de excesiva rapidez en algunos momentos, pasando casi de puntillas sobre algunos detalles que hubieran merecido un mayor desarrollo e iniciando otros que no parecen conducir a ningún sitio, sirviendo tan solo de trasfondo sin una auténtica implicación en la trama principal y que provoca que en muchos casos no exista una construcción en profundidad de muchos de los personajes. Es algo frustrante estar disfrutando tanto de algo y quedarse con la miel en los labios, con la duda en la mente de por dónde podrían haber continuado las cosas.

Una trama principal, no obstante, la del intento de plantar cara a los desconocidos extraterrestres que casi han conseguido extinguir la vida humana, llena de sentido de la maravilla, de ideas fascinantes, de descubrimientos, de grandes escenarios, de viajes maravillosos, de reflexiones morales y filosóficas... Con un sabor clásico y un enfoque actual que consigue evitar además de un plumazo uno de los problemas planteados por la más reciente ciencia ficción: la tan traída «singularidad», con una explicación simple, sorprendente y eficaz —que habrá que leer en el libro para conocerla—.

Némesis es una novela magníficamente escrita —lástima de algunas erratas tipográficas que se han escapado a la corrección—, lleno de grandes ideas y avances tecnológicos de proporciones colosales, con un abundante y de agradecer dominio del lenguaje, que se lee con el mayor agrado incluso en medio de las explicaciones más hard del texto —centradas sobre todo en cuestiones de especulación biológica, nada que deba preocupar ni asustar a los profanos—, y con un final relativamente abierto que, publicada la novela a modo de «precuela», conecta en la distancia temporal con Mundos en el abismo e Hijos de la eternidad —o su reescritura y refundición en un solo voloumen como Mundos en la eternidad—. Da gusto leer este tipo de ciencia ficción.

Cauldron - Jack McDevitt





Sentido de la maravilla. Difícil de definir y de explicar, pero algo que McDevittderrocha de forma habitual a manos llenas. Grandes escenarios, enormes obras de ingeniería alienígena, enigmáticos objetos que vagan en el espacio, viajes estelares, misterios galácticos, arriesgadas exploraciones planetarias, aventura extrema... Y, sin embargo, parece que en esta ocasión el intento de lograr el «más difícil todavía» ha propiciado una enorme acumulación de elementos finales demasiado resumidos que de alguna manera deja insatisfechos, por el deseo de que se hubieran desarrollado algo más, a los lectores que habían llegado aquí a través de todas las novelas anteriores. Por otra parte, durante la lectura se antoja poderosamente que la novela es una despedida —al tiempo que un posible nuevo punto de partida— de la serie, ya que el autor introduce continuas alusiones a aventuras precedentes, así como varios «cameos» de personajes que tuvieron vital importancia en aquellas, a modo de recordatorio y homenaje, que aportan una sensación de profundidad, solidez y continuidad en la historia, al tiempo que sirve de nostálgico contrapunto a lo narrado.

En el año 2255 el rechazo de la sociedad, más preocupada —lógicamente— por los acuciantes problemas del planeta que por la exploración interestelar, ha propiciado el cierre de la Academia de Ciencia y TecnologíaPriscilla Hutchins, antigua piloto y posteriormente directora de la institución se ha retirado, aunque aún dedica parte de su tiempo a recaudar fondos para la Fundación Prometeo, una de las pocas entidades privadas que todavía mantienen vivo a duras penas el viejo sueño de viajar por la galaxia e intentar ir más allá. Sin embargo, de forma inesperada, un joven científico, Jon silvestri, sugiere la posibilidad de haber perfeccionado un fallido motor llamado Locarno más eficiente que los Hazeltine utilizados hasta el momento. Un motor que reduciría en mucho el tiempo del viaje, permitiendo ir mucho más lejos de lo que se había ido hasta entonces. El problema es que todavía se necesitan hacer unas cuantas pruebas para saber si realmente va a funcionar, requiriendo una costosa nave donde instalar el motor experimental; algo que, con la actual carestía espacial, va a ser muy difícil de conseguir. Sin realmente quererlo, Priscilla se va a ver de nuevo en medio de una vorágine que creía haber dejado atrás. Pero, ¿cómo decir no a una propuesta que, de funcionar, podría llevarles en poco tiempo incluso hasta el núcleo de la galaxia a la búsqueda del origen de las nubes Omega?

Peca McDevitt en una primera parte de un inicio excesivamente moroso, con apenas acción y abundante política de salón, en la que el lector debe avanzar a través del planteamiento, el desarrollo, los ensayos y pruebas del nuevo motor, asistiendo mientras tanto a la repetitiva búsqueda de fondos por parte de los implicados mediante conferencias y simposios, y a la dura lucha contra la burocracia que entorpece cualquier iniciativa llegando a demorarla de tal manera que casi la convierte en misión imposible. Una primera parte que, teniendo su indudable interés y sus puntos de tensión. podría fácilmente haber sido resumida, obviando incluso alguno de sus pasajes. Y es que cuando finalmente se inician  el viaje y la exploración galácticas, sus cuatro intensas etapas —cada una de las cuales podría haber dado perfectamente para un libro independiente— se aprecian demasiado breves y algo frustrantes por lo que se siente que podrían haber dado de sí, por la falta de detalles acostumbrados y por todo lo que quedaría por saber en cada una de ellas. Además, sin querer destripar la «sorpresa» final, hay que reconocer que la misma plantea demasiadas cuestiones intra y extra literarias, metafísicas incluso, que darían para una muy extensa discusión sobre la validez de lo elucubrado allí porMcDevitt y el curioso cierre —aparente— de la serie.

El ritmo, así, es algo irregular, primero lento, luego acelerándose para llegar a algún remanso puntual y precipitarse llegando al final. Un  ritmo que produce cierto desequilibrio en la intensidad de la trama a lo largo de sus páginas, con unas situaciones mucho más impactantes e interesantes que otras. Sin embargo, es esa especie de montaña rusa también un atractivo añadido, fuente de tensión e intriga, de creciente inseguridad ante lo incierto del desarrollo del motor y la posible misión, sobre todo una vez que el viaje se ha puesto en marcha y se desconoce cómo van a ser cada una de sus etapas y los resultados que se puedan obtener.

La novela, como sucediera en obras anteriores de McDevitt, se convierte de alguna manera en un apremiante alegato a favor de la inversión en la exploración espacial, fiel al heinleiniano «la Humanidad no puede permitirse poner todos sus huevos en la misma cesta», el autor rompe una lanza a favor de la investigación y colonización del sistema solar que permita a los humanos salir de la Tierra, no solo como formula de supervivencia ante posibles catástrofes globales, sino también como medio para impedir el anquilosamiento y estancamiento de la especie.

Sobre todo durante la primera parte de la novela el mensaje es alto y claro: Hay que mantener viva la llama; no se puede, ni se debe, dar la espalda a las estrellas; la Humanidad no puede instalarse en un cómodo conformismo ni dejar a un lado la inherente curiosidad de la especie por descubrir nuevos territorios y fronteras. El autor aboga así de forma fervorosa contra el recorte presupuestario para las misiones espaciales —y, si no fuera porque la novela es anterior en el tiempo, hasta se podría establecer un paralelismo entre la actual retirada de los transbordadores espaciales estadounidenses y la situación en el futuro de Hutchins en que se han retirado prácticamente todas las naves superluminares.

En una segunda parte de la novela, McDevitt parece haber intentado cerrar todos los cabos que habían quedado pendientes de anteriores novelas, dar respuesta a todos los misterios planteados, aunque sea de una forma acelerada y resumida, desde el origen de la Chindi hasta el significado oculto tras las Omegas pasando por la existencia de otras especies inteligentes en la galaxia, la posibilidad de un primer contacto y la posible razón por la que no han buscado o logrado la comunicación con la Humanidad.

Cauldron encierra así una space opera de sabor clásico, con reminiscencias de autores de la Edad de Oro, aunque planteando temas muy de actualidad —a los ya citados se podría añadir la aparición de Inteligencias Artificiales como algo cotidiano sin que se haya producido la «temida», y tan de moda, singularidad tecnológica—; una novela escrita con la habitual soltura y oficio del autor, con una trama sugerente que auna aventura, especulación y reflexión. Se trata de una historia completa, que contiene todos los datos para ser leída de manera independiente, aunque sin duda será mucho más disfrutada por aquellos que dispongan de todo el bagaje acumulado a lo largo de la serie. Un buen libro, no de los mejores del autor es cierto, ya que no llega a alcanzar todo el potencial que se antoja contenía su planteamiento, pero suficientemente entretenido y atractivo como para poner un nostálgico broche de cierre a las aventuras de Priscilla Hutchins, la Academia y el universo de las Máquinas de Dios.

Frantz

Frantz, un soldado francés (Adrien) de la primera guerra mundial, visita la tumba de Frantz, un soldado alemán, de quien se dice amigo....